La secta periodística

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Todo indica que el futuro de los periodistas es traumático, donde ya no importa la fuente, el dato, la veracidad de la información. Solo se busca el sensacionalismo del periodista. Satisfacer el yo del periodista.

Las redes sociales están llenas de esos periodistas que olvidaron el principal papel de su profesión, ser realista. Sin estar añadiendo eventos que describen más lo que ellos quieren que suceda, antes de plasmar lo que realmente está sucediendo. Hace unos días atrás conversando con colegas sobre el tema, nos encontramos y coincidimos en que lo aprendido en las aulas quedó para muchos en el limbo. Nos referimos en la conversación sobre el manejo del periodismo político en Venezuela. Que ya no se realiza en Venezuela, sino simplemente, periodistas venezolanos que se encuentran en el exterior tomaron como bandera la dictadura de Venezuela para estar a diario en las redes. Lo peor que encontramos es que el manejo cambió, la noticia ya no es lo que acontece en el país, sino que ellos son la noticia. Incluso llegan al fastidio de entrevistarse entre ellos mismos. Ya no sabemos, ni entendemos si realmente lo que escriben y dicen tiene al menos, algo de veracidad porque han sido tantas las veces que quieren presentar la caída del régimen cosa que no sucede, que pareciera el cuento del lobo con caperucita.

Cuando se leen los comentarios en las exposiciones que hacen esos periodistas encontramos que sus seguidores ya no creen en ellos, sin embargo, insisten en caer en la información sin resultados. En la información sin fuentes válidas. No entienden que la gente se cansó del circo político. La gente quiere periodismo de calidad.

El no presentar información sin contexto estamos simplemente tirando a la basura el objetivo de ser contrapoder. Y nos estamos quedando solo con el yo, el ego del periodista. Al estar desconectados del ciudadano no existe calidad y sencillamente lo que se produce es farándula política y de otros temas.

Ya lo que encontramos en las redes son sectas periodísticas, en otras palabras, un grupo de comunicadores sociales que han decidió enfocarse en un tema y presentarlo al público bajo su propio lineamiento, no importando si llevan hasta el hastío a sus seguidores, porque a la final es eso lo que tienen, seguidores.

Cuando el periodista pierde la esencia de su profesión simplemente está dando paso a que los integrantes de las redes sociales a convertirse a todos y cada uno en periodistas de Facebook, Instagram, Twitter y cuanta red social pueda existir.

¿Valió la pena estudiar periodismo o comunicación social? Dejamos esa pregunta en el tintero, para que alguien moje en la tinta y nos dé una respuesta coherente.

 

Milagro Portillo

Consultora Internacional